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Xomezana y Valle del Huerna
1998
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Discurso de agradecimiento
Intervención del alcalde de Xomezana Alteza, Señor Presidente, Alcalde de Lena, Dignísimas Autoridades, Señoras y Señores, Bienvenidos todos a esta fiesta. Hace unos seis años que mi parroquia soñaba con este día y casi sin creerlo hoy se ha hecho realidad. Señor, el pensar que un día como hoy pudiese estar entre nosotros primero nos llenaba de ilusión y de esperanza, y ahora su presencia en nuestra tierra, que es su casa, nos desborda de alegría. Somos un puñado de gente sencilla que no tenemos otro fin que no sea el de mantener con vida estos pueblos, y sobre todo la herencia que nos han dejado nuestros antepasados a la que respetamos cariñosamente y tenemos la obligación de conservar. Hemos nacido aquí, aquí están nuestras raíces y luchamos con todas las fuerzas a nuestro alcance por mantener esto con vida, aunque no es tarea fácil. Al ser pocos también nuestras fuerzas no son las suficientes para llevar a cabo grandes obras, pero aún así las acometemos porque la ilusión que nos invade es mayor. Esta parroquia en 1930 contaba con 900 habitantes, hoy apenas somos 300. España está llena de pueblos vacíos de gente; las ciudades se llenaron y la actividad del mundo rural se vino abajo. Esta emigración conlleva abandono y ruinas y es algo de lo que nosotros somos conscientes y queremos que la administración lo comprenda y luche con todos los medios a su alcance para frenar esta caída que los pueblos están sufriendo. Los jóvenes no dejan la vida de los pueblos por su propio gusto, sino porque las condiciones de vida y necesidades junto con la valoración económica distan bastante de las del resto de los ciudadanos. Los habitantes de este precioso valle conviven en las faenas de la vida diaria, formamos una gran familia y perseguimos los mismos fines. Los recursos que han tenido y tenemos se basan en una riqueza natural que nunca nos abandonó y a la que defendemos puesto que es y ha sido nuestro medio de vida. La mina y el campo hicieron posible el desarrollo de este valle, la actividad minera está en claro declive, luego solamente nos queda mantener la vida agro-ganadera de nuestra zona pero a la vez queremos avanzar con el progreso y ello supone luchar por una mejor calidad de vida. También los pueblos deben incorporarse al futuro de la tecnología y no al de la marginación, que supone la ausencia de los medios que abundan en la ciudad. Asturias está llena de pueblos, esta forma de vivir en y entre las montañas forma parte de nuestras señas de identidad. Los pueblos son una parte muy valiosa de nuestro patrimonio, conservándolos mantenemos nuestra identidad; y valorándolos creamos actividad, empleo y calidad sobre todo el territorio. Un territorio que, en otro caso, sólo sería conocido por al autopista que lo cruza, ignorando que en este contenedor territorial se aloja una cultura milenaria: la cultura de los vaqueros, que llena de sentido el valle del Huerna, que es mucho más que el soporte de una autopista. Para valorar nuestros recursos necesitamos convencernos nosotros mismos de su valor, y por eso agradezco, en nombre de todos, el premio y su presencia hoy aquí. Eso es previo a la valoración que los demás hagan, por eso para conservar nuestro paisaje, nuestra cultura, reformar nuestra forma de trabajar y ofrecer nuestra hospitalidad creamos el Parque Rural del Huerna, un novedoso proyecto de futuro rural para el que pedimos su apoyo, y en el que se concentra la ilusión de los hijos de este verde valle por compartir un futuro de trabajo y actividad sostenible, edificada sobre nuestras raíces. No quisiera despedirme sin antes agradecer a cuantos nos han ayudado desinteresadamente en todas y cada una de nuestras iniciativas, haciendo posible que este gran proyecto saliese adelante. Quiero también dar las gracias a las distintas corporaciones municipales y a la Universidad de Oviedo por el respaldo que siempre nos han brindado en colaboración con el gobierno del Principado. Alteza, tan solo me queda agradecer una vez más su presencia entre nosotros, algo que quedará grabado para siempre en la historia de esta tierra y en nuestros corazones. Desde aquí nuestros mejores deseos y la suerte necesaria para llevar adelante tan importante labor como tiene encomendada. Permítame, Señor, que en nombre de todos mis vecinos de la Parroquia de Xomezana, del Huerna, de Lena y de todos los pueblos vaqueros de Asturias, le ofrezca la reedición de "Adiós, Cordera" este hermoso cuento que por ser tan local es universal, porque en él están reflejados los sentimientos de su autor y los nuestros hacia esta tierra. Muchas gracias.
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