|
Después de los años cincuenta, en que gracias
al desarrollo industrial Asturias fue uno de los polos de atracción
de la emigración española, el crecimiento demográfico
no ha vuelto a alcanzar cotas semejantes de crecimiento. Bien al contrario,
entre 1970 y 1990 la población ha crecido un 7,2%, porcentaje
notablemente inferior a la media nacional (17,1%). Una muestra ilustrativa
de su débil dinamismo demográfico se puede observar
en su crecimiento vegetativo (-0,5%). En un proceso similar al del
resto de las regiones españolas, Asturias ha sufrido una despoblación
de los pueblos de la periferia en beneficio del centro industrializado,
en este caso, Oviedo, Gijón y Avilés.
En el terreno económico, la región asturiana ha sufrido
una considerable desaceleración en su ritmo de crecimiento:
entre 1986-89 el crecimiento medio de su PIB regional se ha situado
en un 2,9%, con lo que se ha visto relegada al ultimo lugar en el
ranking nacional. La tradicional importancia de la ganadería
vacuna, la agricultura (maíz, patatas y manzanas) y la pesca
ha descendido significativamente, si bien aún reúne
el 20% de la población activa. Gran importancia poseen las
minas de carbón de La Camocha y de los valles del Nalón
(Langreo), Caudal (Mieres, Figaredo), Aller, Narcea, Tineo y Cangas.
Asturias posee, también, importantes centrales térmicas
(Aboño y Soto de Ribera).
El eje de la economía asturiana lo constituye el sector industrial,
que emplea el 33% de la población activa: especialmente importantes
son la siderurgia (con altos hornos en
La Felguera, Avilés
y Gijón), alimentación (conservas de pescado de Ribadesella,
productos lácteos de Villaviciosa), astilleros (Gijón),
armas (Trubia), química, equipo de transporte, etc. Un sector
terciario en aumento (53% de la población activa) es el reflejo
de concentración urbana de la población, y de un sector
turístico que ha empezado a tomar importancia en los últimos
años.
|
|