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La naturaleza de Asturias ha formado parte
inseparable de su historia, ligada durante muchos siglos a un cierto
aislamiento de su población y convertida en la actualidad
en el principal de sus atractivos y reclamos para el visitante foráneo.
Sus peculiares fronteras, las escarpadas montañas y el turbulento
mar, han permitido que este antiguo reino de espectacular belleza
se mantenga inalterable en costumbres, cultura y leyendas. La auténtica
fuerza de Asturias reside precisamente en su paisaje, su naturaleza,
sus bosques, sus montes, su fauna...
Los espacios naturales de Asturias son
su mayor orgullo. Para la conservación y estudio se ha creado
la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos (RRENP). Asturias
cuenta con casi un tercio de su territorio declarado Espacio Natural
Protegido de especial interés. Estos pequeños paraísos
se clasifican en Reservas de la Biosfera, Parques Nacionales, Parques
Naturales, Reservas Naturales, Paisajes Protegidos y Monumentos Naturales.
Los espacios naturales se complementan con las blancas y arenosas
playas, las recónditas cuevas, los hermosos Lagos, los apacibles
embalses, los cristalinos ríos, así como la fauna y
la flora autóctonas.
Asturias tiene una vegetación exhuberante y variada dados los
desniveles del terreno y las diferentes áreas de influencia
del mar y la montaña. En la zona cercana a la costa dominan
los bosques mixtos de castaño y roble, los bosques frescos
de avellano y fresno, y las arboledas de ribera con aliso y sauce.
Más reciente es la introducción de especies de rápido
crecimiento, como el pino y eucalipto. En la zona de media montaña
dominan los bosques mixtos de haya y roble albar. Subiendo en altura
se encuentran el rebollo, el abedul y el acebo. En la alta montaña,
las condiciones extremas impiden el crecimiento de zonas arbóreas
y éstas son sustituidas por pradería y matorral.
La costa asturiana, de 345 kilómetros de extensión,
presenta un espléndido y diverso panorama de playas, calas
y acantilados. Desde playas urbanas a playas en plena naturaleza pasando
por conjuntos dunares, yacimientos jurásicos, paisajes protegidos,
monumentos naturales, etc.
La fauna es de una diversidad extraordinaria
y se refugia y acoge sobre todo en las
zonas montañosas, en
los parques y reservas naturales, en cuyos bosques sobreviven especies,
hoy protegidas, y ya casi extinguidas en toda Europa: osos, urogallos,
rebecos, lobos, rapaces diurnas y nocturnas, nutrias y otra variada
fauna menor (aves, reptiles, anfibios...) Estas especies constituyen un auténtico tesoro natural. La
fauna de los ríos y lagos (salmón, trucha, reo, anguilas)
tiene un gran aprecio gastronómico y un gran atractivo turístico.
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