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El clima asturiano es húmedo y templado, consecuencia de la
dominante influencia atlántica, que suaviza las temperaturas
en verano y modera los rigores del invierno.
La formación montañosa de la Cordillera y su proximidad
a la costa configuran un clima de tipo oceánico. Sin grandes
diferencias de temperatura, con veranos cálidos entre 20 y
25 grados e inviernos suaves, siendo difíciles las cotas por
debajo de los cero grados salvo en las montañas, donde la temperatura
invernal es más extrema.
Las precipitaciones son cuantiosas a lo largo del año,
sobre todo el "orbayu", lluvia muy fina que cae abundantemente
y mantiene fresco el verdor del paisaje durante todas las estaciones.
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